Todo lo que hagas vale la pena.
He decidido comenzar esta carta con esta celebre frase, ya que, mi intensión es replicar lo que siento (o, he sentido toda mi vida) al respecto de todo lo que he hecho con ella; con mi vida, claro esta. No me ha importado lo duro que ha sido (ni me importará), ni lo complicado, ni lo agotador que es tratar de vivir como me gustaría, al final solo viviré esta vida una vez. Mi sueño es y será siempre volverme un escritor y sé que para lograrlo, no importa la circunstancia o momento de mi vida, he de escribir todo lo que pueda, hasta que la tinta de mi lápiz muera y mi mano ceda ante el cansancio de usar el teclado. Es irónico que ahora todo se escribe en computadora, pero, yo en alguna ocación también use el lápiz. Sin embargo, me siento más cómodo usando el teclado. Quizá, sea porque pase tres años de mi vida frente a una maquina de escribir; aprendiendo duranmente mecanografía.
Aunque, es cierto que deseo ser escritor, no he comenzado a escribir de verdad hasta que hice este blog, no por pereza, ni nada parecido, solo que aún no encontraba el momento, ni las experiencias, ni las ganas de escribir algo que tuviera sentido. Lo hice en algún momento de mi vida, escribía en una libreta pequeña mientras me fumaba un cigarrillo, por supuesto que no lo hace por resaltar, en ese entonces estaba tan deprimido que no encontraba otra forma de acabar con mi vida que no fuera tan escandalosa. Así pase mucho tiempo, hasta que conseguí un trabajo y bueno, es dificil para la clase obrera poder escribir con un horario de doce horas de trabajo continuo. No soy ninguna clase de comunista moderno, no quiero que pienses mal de mí, pero realmente odio esas jornadas de trabajo tan largas que solo te dejan tiempo para comer, dormir e ir al baño.
He escrito todo esto para practicar todo lo que he aprendido de mi curso de ortografía para principiantes, para no tener que recurrir a la IA para hacerme mis correcciones de ortografía y redacción, porque quiero hacerlo yo, quiero decir, quiero escribir parcialmente bien, sin errores, sin tanta muletilla. No me da pena decir que nunca aprendí las reglas básicas de ortografía y redacció en primaria, secundaria, ni prepa, es hasta ahora que, motivado por una de las mejores maestras que he tenido; Laura, he decido aprender todo lo que nunca aprendí, como una especie de mejora continua propia. Gracias por leer esto y acompañarme en este camino, no me olvidaré de tí; si al final logro.
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