sábado, 23 de mayo de 2026

Carta del autor III El dolor imaginario

Últimamente la vida no es como yo quisiera que fuera.  La vida se mantiene distante, como si no quisiera que la alcanzará; aparece un día y a la semana siguiente decide irse por su cuenta.  Me gustaría, solo me gustaría, poder controlar la vida, lo que pasa y lo que no, decidir el cuándo, cómo y el porqué, sin depender de lo que ocurre a mi alrededor.

Con ese párrafo tal vez pienses que estoy en un abismo de depresión, todo lo contrario. Mejor dicho, me mantengo expectante a lo que sucederá, ni bueno ni malo solo emocionado por el futuro y desilusionado con el presente. Para que molestarme en escribir y seguir escribiendo si al final nadie sentirá lo mismo que yo al plasmar aquí lo que pienso, nadie comprenderá mejor lo que he querido decir hoy con este vago pensamiento. Aun así, escribo.

Quisiera un mundo color lila, es últimamente mi color favorito, es bastante ligero y a la vez mantiene presencia en donde se le usa, tendría mi vida serena pero destacada. Quisiera destacar en ser feliz, no busco nada más que la felicidad, aunque sé que es imposible de encontrar. Como saber que eres feliz si jamás disfrutas el presente, hasta qué punto la búsqueda se vuelve disfrute, no se planea disfrutar de la felicidad sino se le disfruta al momento. Por ello, creo solemnemente que la felicidad no existe más que en la memoria.

Hablando de felicidad, cualquiera que por decisión propia escriba se queda corto, quién escribe la felicidad solo la imagina, quien la imagina solo la observa y quién la observa nunca la disfruta. Pero ¿se puede disfrutar la felicidad de alguien más? No tengo ni idea puesto que nunca sé cuándo alguien es feliz de verdad, pero imaginar, solo imaginar que alguien es feliz me pone de buenas, en especial si fuese mi esposa, mi madre, mi padre o mis hermanos, mis perros o mis gatos.

Que galantes las personas que presumen ser felices, seguramente no podrían explicar el porque de su felicidad más allá de lo banal, cualquiera que te diga que es feliz no lo está siendo de verdad. La felicidad se disfruta, se irradia, contagia a las personas que están a tu derecha y a tu izquierda, no depende de un mal rato, un mal día, un mal mes o una mala vida. Tal como el color lila, esta ahí en tu pintura, no lo notas mucho, pero irradia toda la pintura.

No te hagas amigo de la felicidad, trata de no retenerla más de lo debido o terminaras odiando tu felicidad como quién odia a un amigo y jamás estarás satisfecho sino aprender a disfrutarlo. La vida no es como quisiera que fuera, pero disfruto de ella tal como es, no pierdas tu presente planeado disfrutar el futuro.


Capitulo IX Lo volvería a hacer de nuevo

Hola de nuevo, hace tiempo que no te saludo. No me lo tomes a mal; mientras vas creciendo, las responsabilidades se vuelven cada vez más y a veces requieren de todo tu día. Así estoy ahora, de un pendiente a otro. Menos mal tengo el día de hoy para poder escribir. Es extraño que cada que lo voy a hacer algo nuevo aparece en mi cabeza: una idea vaga termina formando un pensamiento complejo que creo que debería ser plasmado.

Anteriormente te conté de A o, como me gusta llamarla, "Suervele". Ella fue mi mejor amiga durante la secundaria; nuestra amistad nació de la nada, sin un acercamiento agradable previo, pero con la convicción de que sería una linda amistad que duró mucho tiempo. Ella me ayudó muchísimo en mi plan para no ser anexado, pues fue ella quien me contó de esta preparatoria que estaba algo lejos.

Nos conocimos unas vacaciones de verano, aunque estuviéramos en el mismo salón desde hacía ya 10 años: kínder, primaria y un año de secundaria. La verdad es que, antes de conocerla, me parecía odiosa; no tenía idea de que dentro de esa chica estaba una persona tan hermosa, cariñosa y agradable. Una persona tan espectacular que no podría explicarla ni en cuatro capítulos. Tuve tanta suerte de poder coincidir en una linda amistad que nos dio tantos momentos tan divertidos.

Ella, como la recuerdo, tenía una personalidad tan extrovertida y por fuera era una mujer bastante fuerte, aunque por dentro seguía siendo una pequeña que necesitaba amor y cariño, como todos. No fui el mejor amigo para ella mucho tiempo, y no me malentiendas, claro que lo intentaba, pero en ese momento era demasiado inmaduro para comprender que las amistades así crean lazos increíblemente fuertes que, por supuesto, si no tratas con cuidado, lastimarás a la otra persona. Lo fue todo para mí mucho tiempo, 4 años para ser exactos; el tiempo que nos permitimos juntos, el tiempo que la vida y mis decisiones me permitieron pasar con ella, y lo agradezco profundamente. Agradezco profundamente su amistad, que en la tormenta alivió mi alma y calmó mi calamidad.

Seguimos siendo amigos, por supuesto, pero ya no aquellos mejores amigos que se conocían a la perfección, y esto porque en la preparatoria decidí frenar mis estudios durante un año para poder regresar a mi municipio en otra preparatoria de la misma institución. Eso quizá te lo cuente más adelante. En fin, no era mi intención dejarla sola, pero ya no había marcha atrás. Antes de irme, el salón se estaba convirtiendo en un lugar hostil y traté hasta el final de ser su lugar seguro; lo hice hasta el final.

Creo que jamás sabrá lo mucho que la quise. Nunca fuimos de afecto verbal o físico, pero la última vez que la vi no pude contener mi felicidad y le di el último abrazo que recuerdo. Sé que ella no sabía muy bien cómo manejar las relaciones personales que la rodeaban, la entiendo; aun así, me dio una de las mejores amistades que recordaré cuando esté en mi lecho de muerte. Aun con tanta lejanía, sigo estando al pendiente de ella lo más que puedo; jamás me permitiría verla en apuros y no intentar ayudarla.

Arlette, si algún día llegas a leer esto, quiero que sepas que fuiste una persona maravillosa para mí y que atesoré cada momento que viví contigo. Lamento haberme ido, lamento no seguir cuidándote como me lo pidió tu mami; me martiriza tanto no haberlo hecho hasta el final. Pero dondequiera que estés, quiero que sepas que te amaré por siempre y estarás siempre en mis recuerdos. Te dedico este corto capítulo, con mucho amor para mi mejor amiga de la adolescencia.

Capitulo X Despues de la calma siempre viene la tormenta

Ya sabes que estuve a punto de ser anexado, sabes que me drogué fuertemente en mi etapa de secundaria, aunque nada fuera de lo normal, solo ...