Últimamente la vida no es como yo quisiera que fuera. La vida se mantiene distante, como si no
quisiera que la alcanzará; aparece un día y a la semana siguiente decide irse por
su cuenta. Me gustaría, solo me gustaría,
poder controlar la vida, lo que pasa y lo que no, decidir el cuándo, cómo y el
porqué, sin depender de lo que ocurre a mi alrededor.
Con ese párrafo tal vez pienses que estoy en un abismo de depresión,
todo lo contrario. Mejor dicho, me mantengo expectante a lo que sucederá, ni
bueno ni malo solo emocionado por el futuro y desilusionado con el presente.
Para que molestarme en escribir y seguir escribiendo si al final nadie sentirá
lo mismo que yo al plasmar aquí lo que pienso, nadie comprenderá mejor lo que
he querido decir hoy con este vago pensamiento. Aun así, escribo.
Quisiera un mundo color lila, es últimamente mi color
favorito, es bastante ligero y a la vez mantiene presencia en donde se le usa,
tendría mi vida serena pero destacada. Quisiera destacar en ser feliz, no busco
nada más que la felicidad, aunque sé que es imposible de encontrar. Como saber
que eres feliz si jamás disfrutas el presente, hasta qué punto la búsqueda se
vuelve disfrute, no se planea disfrutar de la felicidad sino se le disfruta al
momento. Por ello, creo solemnemente que la felicidad no existe más que en la memoria.
Hablando de felicidad, cualquiera que por decisión propia
escriba se queda corto, quién escribe la felicidad solo la imagina, quien la
imagina solo la observa y quién la observa nunca la disfruta. Pero ¿se puede
disfrutar la felicidad de alguien más? No tengo ni idea puesto que nunca sé cuándo
alguien es feliz de verdad, pero imaginar, solo imaginar que alguien es feliz
me pone de buenas, en especial si fuese mi esposa, mi madre, mi padre o mis
hermanos, mis perros o mis gatos.
Que galantes las personas que presumen ser felices,
seguramente no podrían explicar el porque de su felicidad más allá de lo banal,
cualquiera que te diga que es feliz no lo está siendo de verdad. La felicidad
se disfruta, se irradia, contagia a las personas que están a tu derecha y a tu
izquierda, no depende de un mal rato, un mal día, un mal mes o una mala vida. Tal
como el color lila, esta ahí en tu pintura, no lo notas mucho, pero irradia toda
la pintura.
No te hagas amigo de la felicidad, trata de no retenerla más
de lo debido o terminaras odiando tu felicidad como quién odia a un amigo y
jamás estarás satisfecho sino aprender a disfrutarlo. La vida no es como
quisiera que fuera, pero disfruto de ella tal como es, no pierdas tu presente
planeado disfrutar el futuro.