miércoles, 20 de agosto de 2025

Capitulo I

Anteriormente te hablé sobre mi padre y cómo fue una parte de su vida en EE.UU. Quizá creas que tengo una mala imagen de él, pero no; agradezco por su vida siempre y le doy las gracias por encargarse de mí en los últimos años, y por darme de pequeño cosas que apreciaré para siempre. Debe ser sumamente difícil ser padre, pues, a pesar de que biológicamente estamos preparados para ello, la individualidad o libre albedrío siempre te salva de ello.

Cuando era bastante más chico de lo que soy ahora, quería tener hijos. Soñaba con la idea de cuidar a alguien y educarlo mejor de lo que me educaron a mí. Mejor, siempre mejor. No quiero ni imaginar lo que vivió mi papá en su niñez si quiso ser mejor con sus hijos. Al menos conmigo fue bastante distante; con mis hermanos fue otra historia. Estuvo para ellos y vivió para ellos. Aun así, los lazos que tienen ahora con él los considero malos. Tal vez sea porque se llenaron de resentimiento.

Siguiendo con la idea de ser padre, realmente me parecía bastante bueno llevar mi vida así: crecer, casarme con alguien, tener hijos, cuidarlos y morir. Ahora miro las cosas bastante diferentes, tan es así que decidí acabar con esa posibilidad en un 99%. Porque la medicina no te asegura un cien por ciento. Me hice lo que los dueños le hacen a sus gatos, y de paso, un pequeño favor al medio ambiente y a las futuras generaciones. Son lindos los bebés, claro, pero apenas comienzan a crecer y desarrollan conciencia propia, están listos para matarte en cualquier instante con sus pequeñas manos o para acabar con tu vida, tu diversión, todo lo bueno que tiene esta triste vida.

Los religiosos y los apegados a la iglesia podrán decirme que estoy equivocado, que soy un pecador insensato, pero si a esas vamos, deberían juzgarse primero por golpearse tanto las bolas de niños o vivir en un mundo lleno de radiación. De igual forma, quizá hubiese sido un padre terrible, o lo seré. El futuro es bastante incierto. Me enojo con facilidad y no creo en la crianza respetuosa.

Tal vez solo sea mi mente tratando de protegerme de mi infancia y de mi difícil o inexistente relación con mi padre. Sea lo que sea, me ha ahorrado el dinero de toda una vida. No quiero sonar muy egoísta, pero al igual que las mujeres, los hombres también deberíamos poder decidir no tener hijos. Claro que antes de concebirlos, infeliz. Odiaré por siempre a las personas que abandonan a sus hijos.

De niño creía que los otros niños de mi kínder que no tenían a su padre consigo lo tendrían en EE.UU., igual que yo. Qué equivocado estaba. Incluso había uno cuyo padre había muerto en un accidente aéreo, y nos contaba, siempre que pasaba un avión, que su padre iba ahí y que esperaba volver a verlo. Yo, por supuesto, pensaba que se dirigía hacia los Estados Unidos. De pequeño recuerdo que era difícil conseguir amigos. Para tener el reconocimiento social de un montón de niños de kínder era necesario traer un juguete lindo, novedoso, que nadie más tuviera. Mi papá, por supuesto, nos enviaba juguetes de vez en vez, muy lindos. Eran bastante llamativos y, por supuesto, novedosos. Era la sensación un día, y al día siguiente otro niño llevaba algo mejor. Era difícil quedarse solo, pero no fue por mucho tiempo así para mí. Pero te lo contaré después.


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